
A un año y poco más de cuatro meses de haber iniciado su segundo mandato, el presidente Luis Abinader impulsa una reestructuración de su Gobierno con cambios en distintos niveles de la administración pública, en un proceso que —según ha adelantado— continuará con nuevos ajustes.
La medida es interpretada por analistas como una estrategia para fortalecer la gestión presidencial y reorientar la acción gubernamental en un contexto político y social complejo. Así lo considera la politóloga Rosario Espinal, quien señala que el mandatario busca un equipo más enfocado en resultados y una narrativa política renovada.
“Se trata de dinamizar el Gobierno y reenfocar la conversación política: traer algunas caras nuevas, mover funcionarios que tenían mucho tiempo en una misma posición y reubicar personas de confianza del presidente”..
El cambio desde el poder
Los esfuerzos del presidente Abinader por imprimir un nuevo ritmo a su gestión comenzaron en agosto del año pasado, con la renovación completa del equipo de comunicación gubernamental.
La nueva estructura quedó encabezada por Félix Reyna, como director de la Dirección de Estrategia y Comunicación Gubernamental (Diecom), acompañado por Abel Guzmán como subdirector y Alberto Caminero al frente de la prensa presidencial.
En poco más de cuatro meses, este equipo ha mostrado un estilo más activo, con mayor apertura hacia los medios de comunicación y una presencia reforzada en plataformas digitales.
Sin embargo, fue en enero de 2026 cuando el mandatario sorprendió con una reorganización más amplia de la estructura gubernamental, que incluyó destituciones, reubicaciones y la incorporación de nuevas figuras en áreas clave como la economía, el sector jurídico y el ámbito social.
Ingresos al Gobierno
La reestructuración permitió el ingreso de funcionarios con amplia trayectoria institucional. Entre ellos destaca Jorge Subero Isa, expresidente de la Suprema Corte de Justicia, quien fue designado consultor jurídico del Poder Ejecutivo.
Subero Isa sustituyó a Antoliano Peralta, quien asumió como ministro de Justicia, una institución histórica creada desde la fundación de la República, eliminada durante la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo y ausente de la estructura constitucional desde la década de los años 60.
En el sector agropecuario, Francisco Oliverio Espaillat Bencosme fue designado ministro de Agricultura, mientras que Pedro Porfirio Urrutia asumió la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), cargo desde el cual se prevé una coordinación estrecha con el ministro de Economía y Hacienda, Magín Díaz.
Puestos vacantes
Como parte del proceso de readecuación gubernamental, aún permanecen pendientes algunos nombramientos. Entre las posiciones vacantes figuran la Fiduciaria Banreservas y el Consulado General de la República Dominicana en Miami, Estados Unidos.
Fuera de funciones
Varios funcionarios cercanos al presidente quedaron sin responsabilidades formales tras más de cinco años en sus cargos, lo que ha sido interpretado como una señal de que el mandatario prioriza los resultados de gestión por encima de los vínculos personales.
Entre ellos se encuentran:
Luis Valdez, exdirector de la Dirección General de Impuestos Internos.
Tony Peña Guaba, exdirector del Gabinete de Políticas Sociales.
Limbert Cruz, exministro de Agricultura.
Remociones y reubicaciones
La reestructuración también incluyó una serie de movimientos internos dentro del Gobierno. Víctor (Ito) Bisonó pasó del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes al Ministerio de Vivienda y Edificaciones, mientras que Eduardo Sanz Lovatón fue trasladado de la Dirección General de Aduanas a Industria y Comercio.
Asimismo, Nelson Arroyo asumió la Dirección General de Aduanas, tras dirigir la Fiduciaria Banreservas.
Gloria Reyes fue designada ministra de la Mujer y Mayra Jiménez pasó a dirigir el programa Supérate.
En tanto, Geanilda Vásquez dejó el Consulado dominicano en Miami para asumir el Gabinete de Políticas Sociales.
Por su parte, Carlos Bonilla salió del Ministerio de Vivienda y Edificaciones a solicitud propia, para dedicarse a su empresa constructora.



