
La administración de Donald Trump concedió el permiso presidencial que requiere el cable eléctrico submarino que se propone desarrollar entre Puerto Rico y la República Dominicana, cuyo anuncio formal debe realizarse a mediados de febrero.
Luego de que el presidente dominicano Luis Abinader adelantara este miércoles el aval a la prensa de su país, el presidente de Caribbean Transmissión Development Company (CTDC), Rafael Vélez Domínguez, dijo a El Nuevo Día que aún no se ha recibido una notificación oficial del Departamento de Energía de Estados Unidos (DOE, en inglés), pero que ya se habían emitido las comunicaciones de “no objeción” de parte de los departamentos de Estado y Defensa.
“Nos informaron, oficialmente, que ya recibieron la no objeción del Departamento de Estado y el Departamento de Guerra (Defensa), y estamos esperando cualquier día el permiso presidencial. Ciertamente, el presidente de la República Dominicana hizo un anuncio; me imagino que él sabe algo que yo no sé. Oficialmente, no hemos recibido una comunicación de que tenemos el permiso presidencial”, dijo Vélez Domínguez, también presidente de la Asociación de Industriales de Puerto Rico.
Este diario supo, sin embargo, que el anuncio público se debe realizar el 17 de febrero en la República Dominicana, en un evento en que estarían presentes Abinader y la gobernadora de Puerto Rico, Jenniffer González, junto a representantes del gobierno de Estados Unidos. En el portal del DOE, agencia que tramitó el permiso presidencial –autorización que se requiere para el desarrollo del proyecto transfronterizo–, la solicitud de CTDC aún aparece como “pendiente” de determinación.
Vélez Domínguez puntualizó que, tras completarse el proceso a nivel federal, procedería la orden de compra de los equipos para la construcción del cable, que permitiría transmitir hasta 700 megavatios de energía en ambas direcciones. En la República Dominicana, el cable estaría conectado a una planta nueva de gas natural que desarrollaría la propia CTDC para uso exclusivo del proyecto, al tiempo que, en Puerto Rico, se vincularía al sistema eléctrico a través de la subestación de Mayagüez.
Además de la adquisición del equipo para el cable y la construcción de la planta, CTDC tendría que materializar un acuerdo de compraventa de energía con la Autoridad de Energía Eléctrica, así como con el suplidor de combustible para el funcionamiento de la central en la República Dominicana. Paralelamente, se tramitarían otros permisos ante las autoridades de ambos países, que en Puerto Rico incluyen el aval del Negociado de Energía y el cumplimiento con regulaciones ambientales.
Previamente, CTDC ha estipulado el objetivo de energizar el cable para enero de 2031. Aunque se presume que, inicialmente, el cable supliría parte de la demanda energética de Puerto Rico, la empresa contempla que, a futuro, sirva también para enviar una porción del excedente de producción solar de la isla hacia el vecino país.
Además, “hay que levantar el dinero, hablar con los bancos”, dijo Vélez Domínguez, asegurando que ya hay conversaciones con diversas instituciones financieras locales e internacional con miras a obtener los $2,500 millones que, se estima, son necesarios como inversión inicial.
El empresario recalcó que Estados Unidos ya mantiene unas 164 interconexiones eléctricas con Canadá y México, pero que el cable entre Puerto Rico y la República Dominicana sería la primera de su naturaleza en el Caribe.



